Turistas en mi playa XIX

Han pasado cuatro meses desde la última vez que saludé a los pornógrafos que suelen visitarme. Si no fuera por ellos -y por el amigo mallorquín, y por el extraño lector que a veces devora entradas desde Rusia- este blog ya se habría rendido a la molicie y al descuido. Al polvo y a la telaraña. Para qué tomarse la molestia de escribir, si uno ya tiene claro lo que piensa y lo que opina. Uno escribe para que los demás encuentren un divertimento, una guía, un ejercicio de ironía o de alabanza sobre las mil películas y series que nos ocupan. Y por qué no decirlo, también para que a uno le alaben el ego, y le dejen un "me gusta", y un comentario, y estadísticas bien rellenitas para presumir ante las amistades. E insultos, incluso, y críticas aceradas, que también son bienvenidas para estimular las neuronas de la esgrima verbal. Lo más triste -y lo más habitual- es encontrar este silencio de la blogosfera; esta calma chicha que los pornógrafos casuales vienen a romper de vez en cuando con su cerderío que empuja las velas, y anima mis dedos.



    Un pornógrafo como éste, por ejemplo, que buscaba en mis escritos las tetas de "jamie fraiche", que yo al principio me asusté porque leí "jaime" en lugar de "jamie", y ya estaba pensando en un tipo al que se le descolgaban las lorzas de los pezones, y que salía en alguna película que yo ni recordaba ni quería recordar. Pero no: era Jamie Fraiche, en femenino, la depositaria de tan lúbrico y tetúrico deseo. Una "Instagram Star" de 25 años que al parecer lo peta en las redes sociales, pero que en el mundo del cine, hasta la fecha, no ha dejado testimonio alguno de sus encantos. Jodido va, presumo, este fan -o fana- de la señorita Fraiche, que después de naufragar en mi blog naufragará inevitablemente en la propia red social de las fotografías, pues creo que allí no están permitidos los desnudos, ni un tantico así, ni la puntita nada más. Quisiera comprobarlo yo mismo -ya movido por la curiosidad irrefrenable- pero tales pesquisas me obligarían a darme de alta, crear un perfil, mantenerlo vivo, darme de baja en un plazo corto de tiempo..., y todo eso, para un cuarentón de vocación más bien eremítica, es un coñazo de padre y muy señor mío (un pollazo, si lo prefieren, las vigilantes del patriarcado lingüístico).



    Supongo que son las ironías del destino, los hados juguetones del ciberespacio, pero el siguiente pornógrafo de la lista es uno que tecleó en mi buscador "john goodman desnudo", un actor mayúsculo de los que seguramente lucen lorza generosa en los pezones. En alguien así pensaba yo cuando la confusión de "jamie" con "jaime". Que alguien busque a este gran actor desnudico es un misterio que no estoy en condiciones de solucionar. Digamos que hay gente pa'tó, como dicen nuestros compatriotas del sur.



    Por último, para cerrar esta lista de agradecimientos, me gustaría saludar al fulano o mengana que aterrizó aquí buscando "jijaswookbaebel", que es un trabalenguas muy jodido que ni siquiera Google ha sido capaz de descifrar. Debe de ser una porquería muy inclasificable, muy de circuitos exclusivos o marginales. Cosas que sólo se practican en los palacios o en los puticlubs de baja estofa. A mí de entrada me suena a holandés, o a germano de Baviera, pero poco más puedo añadir. Si algún día, en una película, en una serie interminable, encuentro a una pareja heterosexual u homosexual practicando un "jijaswookbaebel", juró que dejaré constancia del acto para que este pornógrafo vea satisfecha su curiosidad. Y quien dice pareja dice trío, o multitud, o práctica solitaria, porque ni puta idea de lo que esconde este palabro, oye. Hasta un "fistro diodenar" podría ser y todo.


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