Turistas en mi playa XIII

Los homosexuales que llamaban a mi puerta preguntando por la fiesta de pichaloca.com hace ya varias semanas que no rondan por aquí. Parece que al fin se ha terminado esta confusión de direcciones, este lío de rótulos intercambiados. Esta errata de las guías turísticas que los encaminaban hacia al sector más mojigato de la playa, donde vivimos los ermitaños soñadores de mujeres. Se han ido mis amigos homosexuales, sí, a disfrutar de lo suyo, y que los dioses los bendigan, pero han vuelto los turistas heterosexuales que viajan con el otro turoperador, uno que organiza citas en los hoteles y que por algún malentendido los envía a mi bungalow, que no tiene rótulos, ni luces, ni músicas románticas para iniciar los preámbulos.



    Uno de estos turistas llamó a mi puerta preguntando por "le chupa una teta en público", y tengo que confesar, por una vez, que el hombre no andaba muy desencaminado. Jamás he escrito yo tal indecencia, ni soy proclive a esos comportamientos, pero sí es cierto que un día, en un arranque de impudicia, para ilustrar mis comentarios sobre la película Yo, yo mismo e Irene, seleccioné un fotograma de adulto lactante que ha dado pie a esta lúbrica consulta. A veces utilizo estos recursos para alejar a las mojigatas de mi blog, e ir quedándome sólo con las mujeres muy pecadoras e interesadas. A cambio, como castigo divino, me voy creando esta fama de escritor maldito y guarrindongo, uno que atrae a los cerdícolas del ancho mundo en su largo hozar por los subsuelos.



    Y ya puestos a confesar, como decía la canción, es posible que quien tecleó "chica veinte años liada cuarentón" tampoco haya caído en este blog por error. Porque es cierto que uno es cuarentón, y que está disponible en el mercado del amor, y que sueña, cómo no, aunque sea una entelequia de la edad, una cosa más propia de las películas, con una jovencita que vea en mí la figura de un padre, de un tutor, de un mentor. Un guión de Woody Allen, para entendernos. Una veinteañera con complejo de Electra que se deje engañar por mis canas, por mi mansedumbre, por mi falacia entera de hombre adulto y vivido. Por esta fachada avejentada del eterno adolescente. Por este filtro sepia de un alma que aún vive sus sueños en colorines.



      Para terminar, no acabo de entender las intenciones últimas del lector que buscó "polvazo en fiesta esposos despistados", ni cómo pudo terminar aquí, en este blog que nada ha comentado al respecto en cuatro años y pico de verborrea. ¿Qué hacían dos esposos despistados en una fiesta de polvazos? ¿O que hacía un polvazo festivo entre dos esposos despistados? Es muy extraña, la búsqueda, y muy críptico su significado. Cerraré, pues, con una duda. Y ya van muchas, en este extraño mundo de los turistas en mi playa.







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