El puente de los espías

El puente de los espías es una película irreprochable. De un clasicismo inmaculado que ya sólo utilizan los viejos maestros de Hollywood, como Steven Spielberg, al que en este blog se le tiene por un dios de alta alcurnia, y se le protege especialmente de los maledicentes. Da gusto, también, ver trabajar a Tom Hanks, un tipo con una facilidad insólita para pasar del humor a la tragedia, del chiste a la filosofía. Un actor descomunal al que se le ha quedado una cara extraña, como de lerdo inteligente, como de genio despistado. Y luego está la Guerra Fría, claro, que siempre queda muy bien en pantalla, con los espías y los checkpoints, los sombreros de ala y los hálitos de vapor.




   El fondo de la película, sin embargo, ya es harina de otro costal. Que ahora se rueden maniqueísmos sobre la guerra contra los desharrapados muyahidines, o contra los desnutridos norcoreanos, está dentro de las directrices militares. Pero de una película sobre la guerra fría, ya tan lejana, tan vergonzosa para ambos bandos, uno esperaba mayor objetividad y distanciamiento. Las películas con yanquis que defendían la paz en el mundo y comunistas que deseaban la esclavización del planeta parecían un asunto viejuno de las filmotecas. Pero se ve que no, que la maquinaria ideológica nunca descansa. El abogado al que da vida Tom Hanks no asalta Berlín repartiendo hostias como Rambo, ni patadas voladoras como Chuck Norris, pero sí es más inteligente que cualquier ruso borracho de vodka, que cualquier alemán del Este cegado por la corrupción. Hanks es un tipo listo, despierto, que proviene de un país donde al parecer siempre brilla el sol, y las mariposas revolotean sobre los niños felices. En Berlín Este, en cambio, por culpa del comunismo, el cielo siempre está encapotado, y los piojos se comen a los niños andrajosos. La España misma que se nos viene encima si algún día gobernaran los de Podemos, si uno hiciera caso a ciertos informativos de la tele, y a ciertas tertulias de la radio.




1 comentario:

  1. La vida siempre te persigue y aunque quieras renegar de lo que eres no puedes, y a unos le tira ser de un partido político o de una determinada religión y el que tiene poder lo proclama a los 4 vientos para que sepas que ese es el camino correcto y si encima tienes el poder de llevarlo a una película y que la vean la hostia de gente pues mira qué bien, pero ya sabes todo sin acritud que yo soy yanki y aquí todo es flower power

    ResponderEliminar

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com