Turistas en mi playa XI

Han regresado al blog los pornógrafos que teclean "pichaloca" en su casillero de los deseos. Hacía meses que no pasaban por aquí, equivocados de rumbo. En su día ya les advertí que la fiesta gay era en el otro piso, y hasta colgué un cartel en mi puerta, señalándoles el camino. El artículo que en su día titulé El pichaloca encuentra el amor, al hilo de la película argentina El estudiante, ya no lleva tal encabezamiento, pero se ve que han quedado rastros por internet, caminos olvidados hacia pichaloca.com que terminan en mi heterosexual puerta, donde yo sólo hablo de mujeres hermosas. No me molestan en absoluto, estos juerguistas, que yo soy muy tolerante con sus asuntos y ellos muy educados cuando preguntan por el 3ºB, pero no quiero darles falsas esperanzas. El tiempo que pierden en mi blog buscando pollones y torsos desnudos es tiempo que pierden en su recreo, y yo estoy a favor de la fiesta de los cuerpos, y del jolgorio de los espíritus. Que lo disfruten en salud.



         Otro navegante del sexo ha atracado en mi playa buscando "tetas deformes", y se ha ido de vacío con el primer viento de levante, sin darme tiempo ni a saludarle. Siento de veras no haberle servido de ayuda, porque los pechos, en este blog, son asunto sacrosanto del que siempre se habla para bien, y casi nunca en imágenes explícitas, además, sino en prosas encendidas que pretenden hacer alabanza y loa, como un juglar de los amores medievales. Sí -lo confieso- he escrito alguna vez sobre desnudos que me defraudaron, naturalezas despejadas que prometían semiesferas de volverse loco y terminaron en lorzas apenas distinguibles de las mías. Pero "tetas deformes", lo que se dice deformes, nunca se han denunciado en estos escritos. Y no se denunciarían tampoco, en caso de tal, por no ofender a las damas: a las poseedoras, primero, y a las lectoras, después, que bastantes se me han escapado ya con este párrafo indecente.




     Por último, no sé si pornógrafo o disléxico, si kazajo o austrohúngaro, si terrícola o extraterrestre, ha aparecido un lector que buscaba en mis escritos "kaifiat.nazie.rorsat.el hamil.fi.al irae". Como no dispongo de un robot C3PO que me traduzca los lenguajes, expongo tres teorías plausibles para el equívoco. La primera, una bella alienígena que se interesa por mí y me envía su mensaje de amor sin saber que yo no hablo galáctico (improbable). La segunda, un adolescente pajillero que en la premura de su deseo ha montado un lío ininteligible con el teclado (no sería la primera vez). Y la última, la más plausible, un yihadista belicoso que me acusa de embellecer el blog con la fotografía de una mujer sin velo, más hermosa que cualquiera de las huríes que le han prometido en su cruzada. Si quieren, para entretener el día, puedo abrirles un casillero de votaciones...



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