Seinfeld. Costanza, su novia y su tía

Ya escribí en otra ocasión que Seinfeld no es la sitcom más redonda de la historia de la televisión. Hay episodios flojos, chistes malos, secundarios sin chispa. En algunos momentos se nota el paso de los años: a veces falta frescura, agilidad, atrevimiento. Sin embargo, de tener que elegir sólo una, es la comedia que yo me llevaría a la isla desierta del desterrado. Porque sus personajes principales son tipos egocéntricos, inmaduros, neuróticos, el reflejo exacto de las gentes que yo frecuento y que yo me creo. El reflejo exacto del yo mismo que se reconoce en los diálogos, y que se descacharra de la risa. Jerry y sus amigos son tipos majos, vecinos decentes, pero el egoísmo infantil inspira cada una de sus decisiones. Y no se cortan un pelo en confesarlo, cuando hay confianza.


            George Costanza anda como loco por acostarse con su nueva novia, pero ella, recelosa, no le deja ir más allá de los arrumacos. Una noche, cuando todo parece ir sobre ruedas en el sofá, una llamada de teléfono les interrumpe para comunicarles que ha muerto la tía de la chica. Fin del rollo. Al día siguiente, George se lamenta ante sus amigos en la sauna.

George: Ya sé cuál es el problema. Me gusta demasiado, y por eso no logro dar el paso.
Jerry: La pones en un pedestal, y claro…
Kramer: Yo las pongo sobre un sofá.
Jerry: ¿Ves? Él las pone sobre un sofá.
George: Es que no soy su novio, y yo quiero ser su novio.
Jerry: ¿Irás con ella al funeral?
George: ¿Por qué? ¿Debería ir?
Jerry: ¿Pero qué dices? ¡Claro! Es la oportunidad para avanzar en tu relación. Ella llora, tú la rodeas con el brazo y la consuelas. Te conviertes en su consolador.
George: ¿Me convierto en su consolador?
Kramer: ¡Ser el consolador es total!
Jerry: La muerte de su tía es lo mejor que te podía pasar, fíjate.
Kramer: Es como avanzar diez citas de golpe.
Jerry: ¿No ves que inmediatamente te permite subir al estatus de novio? La familia está allí. Tú eres el que se encarga de todo: repartes los sandwiches, das fortaleza…
George: Pero es que el vuelo a Detroit se pone en un pico...
Kramer: Está la tarifa por defunción de un familiar…
George: ¿Qué?
Kramer: Vas a la compañía, les cuentas que se ha muerto un familiar tuyo y te reducen la tarifa un 50%. Es más, yo te acompaño, ¿qué te parece? Decimos que ha muerto un familiar mío, sacas el billete y lo pagamos a medias. ¿Vale? Yo luego me quedo con los kilómetros de regalo y tú te vas a Detroit por la cuarta parte de la tarifa.

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