Naked

Del director británico Mike Leigh guardo un puñado de grandísimas películas que ocupan varios centímetros en el altar de mis estanterías. Hace unos meses, en este mismo diario, ya ponderé el tono melancólico de Another year, esa película que no es un retrato de la vida, sino un trozo de la vida misma, con personajes como usted y como yo que no viven grandes tragedias ni grandes pasiones, que se esfuerzan, simplemente, por vivir el paso de las estaciones, con el espíritu alegre y la tristeza en la retaguardia. Tan emotivas y sutiles como Another year fueron Secretos y mentiras, El secreto de Vera Drake, y sobre todo, para quien esto escribe, Happy: un cuento sobre la felicidad, película en la que enamoré perdidamente de su actriz principal, Sally Hawkins, la neurótica más atractiva que se ha visto en mucho tiempo.



            Hoy, para mi desconsuelo, Mike me ha dado harina de otro costal. Uno empezaba a pensar que este tipo era un genio infalible, un director elegido por los dioses para dar siempre con el tono justo y los guiones precisos. Un retratista ejemplar de la clase media británica venida a menos, a veces tan a menos, que ya es directamente lumpen, y objetivo eugenésico de los tipejos que manejan los dineros. Pero me equivoqué. Mike Leigh era, después de todo, un ser humano, un cineasta que hace años aún buscaba el sendero de la excelencia. De aquella época perdida en los bosques surgió esta película demencial, sin cerebro ni columna vertebral, que se titula Naked. El Indefenso de la traducción española es un ácrata que padece un revoltijo neuronal incomprensible, un pirado disfrazado de espíritu libre que se dedica a vagar por las calles para violar mujeres, filosofar sobre el Apocalipsis o pegarse de hostias con el primero que pasa. Se coja por donde se coja, una gilipollez de campeonato. O yo soy el único gilipollas que no le ha encontrado la enjundia. 


            Y luego, para el remate, para el inri depresivo de este cuarentón que asistía a la función, salen un guaperas y una tonta del culo sosteniendo este diálogo mientras follan:

Él: ¿Has pensado alguna vez en suicidarte?
Ella: No
Él: Yo voy a suicidarme cuando cumpla los 40 años, si todavía estoy vivo...
Ella: ¿Por qué?
Él: No quiero hacerme viejo.


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