Operación Whisky

Busco, en este miércoles cenizo de las Copas de Europa, en el disco duro de las  películas que se acumulan y me atosigan, el olvido a otro partido horrible del Real Madrid, con sus chupones, sus mercenarios, sus quejismos arbitrales sin fundamento. El mal humor tras la batalla me pide una cena ligera, de entendimiento simple y sonrisa bobalicona. Y como por arte de magia, entre el pandemónium de los megas y los gigas, aparece Operación Whisky, una antigualla simpaticona de Cary Grant que deben haber puesto allí los dioses benevolentes, pues yo no recuerdo haber asaltado ningún galeón preguntando por su título.


            Confundido y agradecido al mismo tiempo, me dejo llevar por los designios divinos y termino viendo una comedia romántica de las de antes, pura y virginal, sin carnes a la vista ni diálogos picantes. Leslie Caron está preciosa en su treintena florida, pero no baila, ni se contorsiona, ni muestra algo más suculento que la pantorrilla. Se limita a enamorarse púdicamente de Cary Grant, y a besarle sin lengua cuando el capellán castrense otorga su consentimiento. Una de las grandes bellezas que Francia regaló al mundo desaprovechada en un producto familiar de chistes blancos y amores inmaculados. Una de esas películas que los canales católicos de la TDT programan los fines de semana para dar ejemplo del cine hecho como Dios manda. No como ése de tetas y palabrotas que hacen los cerdos de los titiriteros...


            Será después de ver la película, en el fisgoneo obligatorio de sus intríngulis en internet, cuando descubra el verdadero motivo de su presencia en mi disco duro. No fueron los dioses generosos, como yo creía, los que dejaron el regalo en la chimenea, sino mi despiste antológico, mi empanada universal. Fue mi psique lamentable la que en su día, hace meses, en una búsqueda nocturna o matinal sin la ayuda siempre experta de la cafeína, confundió Operación Whisky con Operación Pacífico, también de barcos en la II Guerra Mundial, también de Cary Grant vestido de marinero, también una comedia de trasfondo bélico con la palabra “operación” -tan poco imaginativa- colocada en el título. En fin. Qué les voy a contar, a estas alturas...


          Rescato de Operación Whisky, este chiste insuperable sobre la naturaleza de las mujeres. Leslie Caron y Cary Grant tratan de pescar un pez en las aguas poco profundas de una laguna. En el segundo intento, tras varias discusiones entre ellos, y mientras el pez se pone de nuevo a tiro, Cary Grant comenta:

-         Atención, aquí viene ella otra vez.
-         ¿Cómo sabes que es “ella”?

-         Porque lleva la boca abierta. Y ahora cállate.


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