Carmina o revienta

Carmina o revienta es una película que jamás debería exhibirse fuera de nuestras fronteras. Y menos ahora, cuando España, nuestra futura patria arruinada, necesita ser tomada en serio por el calvinismo económico que rige el mundo. La Carmina que es madre biológica de Paco León es un personaje de catadura moral desconocida, que suponemos buena gente por presunción natural de inocencia. Pero la Carmina Ficticia que ella encarna en la película es una delincuente grimosa, que uno sólo tolera en la farsa del guión, para echarse unas risas. Una ex-novia sevillana de Torrente metida en la delincuencia y en el chanchullo. 



Carmina o revienta está muy lejos de ser una exageración. Los españoles nos reímos con las trapacerías de Carmina Ficticia porque son las mismas argucias que tanto nos divierten en la vida real, acostumbrados a consentir el fraude, a jalear al chorizo, a invitar a vinos a quien tiene la valentía de no pagar, y de no contribuir. Los españoles no vemos en esta película la parodia, ni el exceso, que otros pueblos civilizados del Norte, con la mandíbula desencajada, sí verían. Nosotros vemos nuestra vida cotidiana reflejada en la pantalla, aderezada con unos toques folclóricos de sureña comedia. Nada más. Todo muy leve, e inocuo. Mi madre misma, que es una mujer honrada y cabal, y que también ha visto la película, siente repugnancia por las torticeras maniobras de Carmina. Pero me comenta, al mismo tiempo, atragantada todavía por la risa, que esa mujer, en el fondo, sólo es una “luchadora por la vida”. Una “madre coraje” que haría cualquier cosa por su familia. Pues bueno.



            Uno, como ya ha quedado dicho en este diario, no tiene la costumbre de ver comedias españolas. No en el momento del prime time, ametralladas por la publicidad, ni tampoco en los DVDs, habiendo tantos mejores que vienen de Anglosajonia. Es por eso que hasta hoy no había conocido a María León. Estos encuentros tardíos con la belleza son la penitencia impuesta a mi pecado antipatriótico. Ozú, que ojasos, los de María. Ozú, que tó.



            Para terminar el juego de identidades falsas que Paco León plantea en Carmina o revienta, remata la película con una cita de Tom Clancy que me devuelve a la memoria los sabios pensamientos de Abed, el autista de Community:
 “¿La diferencia entre realidad y ficción? La ficción tiene mayor sentido”




No hay comentarios:

Publicar un comentario

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com