Rubicon

Termino de ver la primera temporada de Rubicon a sabiendas de que ésta es su única temporada. No vine engañado. Sabía que al final iban a quedar cabos sueltos que ya nunca serían atados por ningún guionista. Pero nunca imaginé que fueran tantos. Llamarlo coitus interruptus sería quedarse corto. Uno esperaba que la trama principal quedara cerrada, y que luego, en un último minuto de vértigo, con la traición de algún personaje principal, o la revelación sorpresiva de algún gran secreto, se abriera otra puerta que invitara a ver una segunda temporada. Es el procedimiento que consta en el manual. Pero aquí, en Rubicon, se ve que andaban muy confiados de seguir el año siguiente, y se fueron de vacaciones con los papeles tirados sobre la mesa de trabajo. Tenían un buen producto entre manos, eso es cierto, pero el dinero, salvo honrosas excepciones como The Wire, hace más caso a las audiencias que a las calidades.


       Aun siendo una serie notable, Rubicon no consigue que nos quedemos con la boca abierta cuando nos descubre los grandes secretos de la humanidad. Que el mundo lo gobiernan desde las sombras cuatro hijos de puta es algo sabido desde el tiempo de los romanos. Rubicon pretende que exclamemos un sonoro ohhh! donde el público medianamente informado introduce un eso ya lo sabíamos. Nos interesa más el mundillo de los espías, la vida secreta y apasionante de los funcionarios hiperinteligentes. Si algo nos queda de Rubicon es ver a estos tipos trabajando: sus análisis, sus debates, sus deducciones. El espectáculo siempre gratificante de personas capaces que exponen y razonan. Eso que nunca se ve en nuestra vida cotidiana, donde los idiotas y los ignorantes llevan la voz cantante en cualquier reunión de trabajo.


   

No hay comentarios:

Publicar un comentario

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com