Trumbo

Cuando veo una película de rojos perseguidos por el poder, me sale la vena bolchevique que tantos disgustos me ha dado, y que tantos lectores -porque aquí seguimos los cuatro gatos de siempre- me sigue costando. Para mí, cuando insultan a un buen izquierdista en la pantalla, es como si apalearan a un perrete, o robaran el bolso de una anciana, y mi cuerpo astral -no el otro, ya muy baqueteado, que se queda de brazos cruzados en el sofá- salta como un energúmeno para defender al pobre hombre, o a la pobre mujer, que sólo quería una sociedad mejor repartida, o que le pagaran un sueldo digno por su trabajo.



    Después de ver Trumbo, que es la caída y auge de Dalton Trumbo en el apartheid de la Caza de Brujas, yo venía aquí para soltar un discurso muy encendido en defensa del izquierdismo norteamericano, en plan Howard Zinn o Noam Chomsky. Denunciar el silencio, la marginación, la persecución incluso de quienes se atrevieron a cuestionar el sueño americano, que ha sido prodigioso en sus avances tecnológicos, y aberrante, en sus repartos de la riqueza. Yo venía aquí para cagarme en la Caza de Brujas, en sus oscuros promotores, y en sus execrables chivatos. Y quedarme insatisfecho, pero relajado. Pero todo esto ya está muy contado, e insultado. Los escasos lectores que me siguen son personas cultivadas que ya conocen de sobra tales desmanes, y sólo venían aquí por la curiosidad de saber algo más sobre Trumbo, y por verme armado de florete, lanzado estocadas a mi diestra, para defender el honor de las causas perdidas.
    Y para causa perdida, ahora que ya pasaron los grandes premios, la actuación de Bryan Cranston. Soberbia. De Oscar, si este año, para enmendar errores anteriores, no hubieran agasajado a Leonardo DiCaprio. Por salvar a un justo, jodieron a otro.  



Niki: Papá, ¿Eres comunista?
Dalton Trumbo: Sí
Niki: ¿Está prohibido eso?
Dalton Trumbo: No
Niki: La señora del sombrero grande dijo que eras un extremista peligroso. ¿Es verdad?
Dalton Trumbo: ¿Un extremista? Puede ser... Yo amo nuestro país. Y el gobierno es bueno. Pero todo lo bueno puede ser mejor, ¿no te parece?
Niki:¿ Mamá es comunista?
Dalton Trumbo: No
Niki: ¿Y yo?
Dalton Trumbo: Hagamos la prueba oficial, ¿quieres? Mamá te prepara tu almuerzo preferido...
Niki: Sandwich de jamón y queso...
Dalton Trumbo: Y en la escuela, ves a alguien que no tiene almuerzo. ¿Qué haces?
Niki: Lo comparto
Dalton Trumbo: ¿Lo compartes? ¿No le gritas que vaya a trabajar?
Niki: No
Dalton Trumbo: ¿O le ofreces un préstamo al 6%? Eso sería inteligente.
Niki: Papá...
Dalton Trumbo: O ignoras a esa persona y ya...
Niki:¡No!
Dalton Trumbo: Bueno, bueno... Eres una pequeña comunista.




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