Turistas en mi playa X

Los pornógrafos andan muy despistados con el nuevo look de la página. Después de teclear sus curiosidades genitales, caen en este blog insospechado y se encuentran, encabezando las sandeces, una foto virginal de Natalie Portman. Alguno se lanza sobre los escritos buscando su chicha desvestida, tal vez su culo de melocotón en el Hotel Chevalier, o su grácil anatomía de gogó en Closer. Pero aquí no hay tales indecencias. Tal vez alguna fotografía de sus posados para Dior, mordiendo flores o luciendo simpáticas pajaritas en el cabello. Y poco más. Natalie, en estos escritos, es una diosa de la pureza, y yo la pongo en mi fachada como a una Virgen en las iglesias, para anunciar que este blog sólo es un diario de mis cinefilias, y de mis desamores sin sexo.



      Alguno hay, sin embargo, que insiste en la impudicia, y pincha por aquí y por allá buscando el oro inexistente bajo las piedras. Son estos los pornógrafos que me enseña el registro, los que nunca se rinden en su afán, los que jamás se detienen ante los avisos de virtud. El primer pornógrafo de esta tanda llegó a mi playa escribiendo "el culo de salma hayek". Así, sin rodeos, como otros millones de suspirantes que la buscan desde que bailara con la serpiente. Este idólatra de la mexicana podía haber teclado "salma hayek guapa", o "hermosa salma jallek", pero prefirió despojarse de lirismos y venir a lo concreto, a lo glutéico, para recibir el gran chasco de mi desinformación. Pobre hombre, o pobre chaval, que no sé. Que tire la primera piedra quien no haya deseado a Salma Hayek en la intimidad lujuriosa de su habitación. Su anatomía ya es un icono pop, un lugar común en las conversaciones. Lo extraño es que los pornógrafos no la busquen con más ahínco en esta playa, a grito pelado, despertándome de las siestas.



       El segundo pornógrafo tampoco se anduvo por las ramas en su búsqueda, y eso que su deseo se remonta a los albores primarios de la humanidad. Tras "zay nuba sex" había, obviamente, un deseo de fotografías, de relatos picantes, tal vez de videos que mostraran lúbricos tejemanejes. Zay Nuba era la mujer que volvía loco a José Coronado en la La vida mancha. Una actriz bellísima que sin embargo cuenta con una filmografía de poco resaltar. Zay Nuba figura en mis escritos, sí, pero en un único artículo donde la describo con florida y concisa poesía. Otro pornógrafo que se va de vacío, maldiciendo mi escaso atrevimiento.



     Para cerrar esta nueva trilogía,  aún no sé qué pensar de quien escribió "charlie sheen pene" y aterrizó en aquel artículo que una vez titulé "El caprichoso pene de Charlie Sheen". Yo, por supuesto, no hablaba estrictamente de sus genitales, sino del lascivo deseo que animaba su personaje en Dos hombres y medio. El título de esa entrada, que escribí muy mala intención, me ha granjeado muchos visitantes gratuitos, seducidos por mi fálico anzuelo. Una pequeña maldad en este desolado páramo sin lectores. Este último pez quizá buscaba una descripción explícita de sus genitales. O tal vez, más seguramente, el origen orgánico de esta terrible enfermedad que ahora don Charlie ha confesado padecer. Pero este blog, ay, no dispone de gráficos explicativos, ni de fotos detalladas. Y vive, además, muy alejado de la actualidad. Y del morbo. Sólo la película de cada día, que es un capricho antojadizo, e imprevisible.



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