Yo hice a Roque III

Dos años antes de que Sylvester Stallone ordeñara por tercera vez la vaca de Rocky, aquí, en los madriles, Mariano Ozores rodó una versión cañí del asunto pugilístico, con Andrés Pajares haciendo de Roque III y Fernando Esteso interpretando al amigo que lo liaba para meterse en el ring. Una obra maestra no sé si del cine, pero sí de la nostalgia, del humor tontuno y chabacano que me hizo llorar de risa en las simplicidades de la juventud, y que todavía me arranca carcajadas en las rendiciones de la madurez.



      Recuerdo una noche de mis veintitantos años, en Madrid, haciendo el ganso con los colegas. Íbamos de bares por la zona del Puente de Segovia y uno de ellos, conocedor de la geografía urbana, se paró de pronto en un recodo y nos señaló a los provincianos de Invernalia la mítica escalinata:

        - Por aquí subían Pajares y Esteso vestidos con el chándal en Yo hice a Roque III.




       Y todos dijimos aaah, asombrados por la revelación, como si hubiéramos descubierto el puente de Brooklyn de Manhattan o la ciudad de Petra en Indiana Jones y la Última Cruzada. Porque Yo hice a Roque III también fue una película mítica de nuestra mocedad, de cuando la veíamos en los autobuses que iban a la playa, o la alquilábamos en los videoclubs junto a la película porno de rigor y la película seria que salvaba nuestra decencia. La trilogía fílmica de cada sábado sin padres. Allí, al pie de la Cuesta de los Ciegos, recordamos lo mucho que nos habíamos reído en los ALSA, o en los sofás de nuestras casas, con las tonterías de Pajares y Esteso,  y del inefable Antonio Ozores, y ya no sé si fue el alcohol o el homenaje, o la tontería que llevábamos encima, nos pusimos a hacer el gilipollas como si boxeáramos, y subimos los primeros escalones tarareando la fanfarria de Rocky, y tratamos de recordar el nombre del bigotudo que peleaba contra Roque, hasta que alguien se acordó del apodo, Kid Botija, y nos salió una risotada paleta que partió en dos la noche de Madrid, Kid Botija, como en los tebeos de Mortadelo y Filemón, que si Ibáñez los pusiera pelo y los rodeara de tías en bolas serían iguales que estos dos tipos, Pajares y Esteso,  que a lo mejor no eran del agrado de Lee Strasberg, pero que a mí me hacían la vida más feliz y entretenida. Igual que ahora.




2 comentarios:

  1. Imprescindible....

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  2. Mi amiga y yo nos meamos de las de Ozores con Manolo La Nuit. El gran Alfredo Landa es irremplazable.

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