Amanece que no es poco

En los asuntos del humor uno se reconoce oveja descarriada y diablillo con tridente. Con mi cara de tonto y mis gafas de panoli, uno, donde los curas, ya era el alumno más perverso en las cuestiones de la risa, el contrabandista que introducía la revista El Jueves y señalaba las páginas más burras y transgresoras: las Historias de la Puta Mili, las correrías del Puticlub, las obsesiones del profesor Cojonciano, las cafradas ibéricas de Ortega y Pacheco... A todos mis compañeros les gustaba El Jueves, mayormente porque salían tías en pelotas y sacerdotes puestos en ridículo, pero la mayoría, almas católicas y cándidas, temerosas de Dios por el día y asustadas de Belcebú por la noche, se decantaban por el humor más blanco y simplón, que también lo había en la revista. Lo suyo eran los pecados veniales de la metáfora, de las expresiones como "mecachis", de los dardos contra el orden social que sólo hacían pupita y nada más. Los chistes de rojos, de ateos, de pornógrafos obsesionados con las tetas, los pasaban de refilón, con la punta del dedo índice, mojándolo un poquitín...



               Desde aquel entonces, mi sendero del humor corre en paralelo al del común de los mortales. Somos muy pocos, pero muy escogidos, los viandantes que vamos por este camino de baldosas negrísimas, o verdísimas, o auténticamente destroyers, según nos vaya dando el sol o la sombra, la apetencia o el cansancio. Quiero decir, en resumen, que sólo me río con cómicos muy neuróticos y perturbados, con chistes muy irreverentes o guarradas muy ingeniosas. Lo demás me arranca la sonrisa, el aplauso por las cosas bien hechas y bien traídas, pero en el fondo me deja como estaba. A las pocas horas, o a los pocos días, ya se me ha olvidado la gracia que no encontró asidero en mis neuronas podridas, y que se precipitó al sumidero donde la comedia se digiere sin dejar nutrientes ni recuerdos. Algo así les pasará a los muchos surrealismos que sazonan Amanece que no es poco, película a la que ahora rinden culto los posmodernos de la cultura, que la han descubierto en los ciclos de La 2 o en los santuarios de internet y no paran de recomendársela a las amistades. Te partes la caja, dicen, o cosas así, lo que ya anuncia que su humor discurre por valles menos escarpados y más complacientes. Si al menos dijeran "te partes el culo"...



                Yo, qué quieren que les diga, me he quedado muy frío con las gansadas que parió José Luis Cuerda, al que por otro lado admiro en su labor de tertuliano radiofónico, donde siempre atina con la maldad justa, con la ironía adecuada. Lo del maestro cantarín, los hombres hortícolas o Gabino Diego hablando en americano es material blanqueado para mis excompañeros del instituto, que llorarán de risa allá en sus chalets del veraneo, donde gastan sus muchas pelas de ejecutivos bancarios o de comerciantes sin escrúpulos. Uno, que como castigo divino se quedó en pobretón estepario, arrinconado en los salones sombríos de la ciudad arrasada, sólo se ha reído de verdad, de verdad de la buena, de la de partirse el culo y los cojones, con estas dos situaciones del surrealismo albaceteño.

           Luis Ciges y Antonio Resines, padre e hijo que andan de visita por el pueblo, han de compartir cama en la única pensión que han encontrado:

Ciges: Supongo que me respetarás, ¿eh, Teodoro?
Resines: ¿Pero en qué guarradas está usted pensando, padre?
Ciges: Déjate, déjate, que un hombre en la cama siempre es un hombre en la cama, ¿eh?



               Y el momento de las elecciones, claro. Que no son las generales, ni las municipales, sino las otras, las cruciales, las que de verdad rigen la vida cotidiana de nuestros pueblos y aldeas. Escrutado el voto, el señor alcalde, Rafael Alonso, se dirige a sus vecinos:

          "En resumen, hemos ganado los de siempre. O sea: yo, alcalde; de cura, don Andrés; de maestro no se ha presentado nadie, o sea que sigue don Roberto. De puta, Mercedes. También han salido cinco adúlteras, pero bueno, esto ya se lo diremos a ellas para que los maridos si quieren se enteren, y si no, pues no. Monja no hay, que no ha salido. La Cristina va a probar de marimacho unos meses, y don Cosme, de homosexual".


3 comentarios:

  1. Ya se que la entrada no va del jueves pero es que te has dejado a los dos mejores Martinez el facha y por supuesto a Clara de Noche. Que además que menos que la dediques una entrada como a la secretaria de Mad Men y a Jessica Rabbit. Que Clarita es mucha Clarita.

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  2. Pero Martínez el facha no era destroyer. Te sonreías, y poco más. Y Clara tenía el indudable mérito de ser un dibu guapísimo y salir en bolas, pero los guiones eran una solemne tontería. Me he acordado ahora de las historietas de Já, que era como Ivá, pero a lo bestia.

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  3. Bueno pero yo me pregunto de que quieres que hable una puta con su cliente del existencialismo, de la generación del 98... A mi me parece que representa muy bien el empollamiento masculino, la idea de posesión aunque sea de una puta, lo viril y anodino de la vida sexual de casado... Aunque son mejores las viñetas como la miran las marujas, el pillo del hijo... Aunque la verdad ahora soy mas de la revista Mongolia, El Jueves ha perdido bastante de su esencia. Por cierto tienen un espectáculo los de Mongolia muy bueno si van por invernalia vete a verlo.

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