Juego de Tronos. La obsesión

Y concluye, ante mis ojos atónitos, ante mi estupor de invernalio, la tercera temporada de Juego de Tronos, que esto es un no parar, y un gozoso y sangriento sinvivir. Uno, cuando hace tres semanas se embarcó en este viaje, pensaba intercalar películas entre los episodios, series entre las temporadas, paréntesis que dieran de comer a este diario y me permitieran descansar de los árboles genealógicos. Pero una vez que haces pie en la tierra de los Siete Reinos ya no puedes escapar. Los universos paralelos de las otras ficciones carecen de pronto de todo interés, y se vuelven aplazables y secundarios. Termina un episodio de Juego de Tronos a las once de la noche y has de poner otro inmediatamente si quieres llegar a las doce sin comerte la uñas, sin devanarte los sesos, sin pasearte como un orate por la habitación. Son demasiadas incertidumbres que luego no me dejarían conciliar el sueño, que se infiltrarían en los onirismos para hacerme dar mil vueltas sobre el colchón resudado. ¿Quién morirá, quién se desnudará, quién perderá la chaveta o recobrará la cordura? ¿Quién soltará la frase más jugosa, la filosofía más lúcida, la ironía más inteligente? ¿Quién es, espejito, la mujer más bella de este reino? ¿Cersei la malvada, Ygritte la salvaje, Sansa la doncella, Daenerys la dragona, Melisandre la bruja, Margaery la predilecta? Ay, de mi intelecto, y de mi corazón, que no conocen un minuto de tregua desde que aquellos tres pardillos de la Guardia de la Noche salieron de reconocimiento, al inicio del invierno...


3 comentarios:

  1. Alvaro coño cuando te leo con respecto a juego de tronos, me recuerdas a Paco Martínez Soria o Alfredo Landa en esas películas sesenteras, en las que todo el argumento era como babeaban por las tetas de las suecas, una recomendación compra,los lunes el Interviu que las tetas las tienes aseguradas y de vez en cuando hasta hay buenos artículos de investigación y si estas en racha te encuentras con una columna de Sabina, que ya las españolas no somos con las de los 60 incluso enseñan más que en esas ficciones americanas que sale todo de refilón no vaya a ser que el telespectador le de una embolia cerebral.
    Ya se que tienes alma de norteño pero aunque tus Diosas sean rubias en lo que se refiere a delantera esto es casi como en el fútbol no me digas que vas a despreciar el producto nacional.

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    1. Creo que el tono de cuchipanda es evidente. ¿Para qué narrar una serie que todo el mundo ha visto ya? ¿Para qué aventurar spoilers a los rezagados? ¿Para qué reflexionar sobre los juegos de poder, si hasta Pablo Iglesias ha escrito ya un libro sobre el asunto? Refocilémonos, pues, en la lujuria.

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  2. Bueno anda te lo compro, aunk no se si no os jodereis todos porque al paisanete no se si le dará tiempo de acabar la segunda triología, porque le deben quedar dos libros, ya que resulta el cuarto y el quinto cuentan como uno solo, y él debe tener como 100 años y pesar como 200 kilos así que aprovechar que el fin de los reinos va a quedar en suspense.

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