Algo pasa con Mary

En Algo pasa con Mary, cuatro hombres hechos y derechos pierden la chaveta por culpa de Cameron Díaz -cosa que entendemos perfectamente- y se comportan como imbéciles en celo fingiendo minusvalías, impostando bonhomías, denunciándose las vergüenzas para salir vencedores en la ordalía del amor.
            La película de los hermanos Farrelly seguramente es una mierda, una caca, pero yo me he partido el culo con ella. Me va la escatología, qué le vamos a hacer, el chiste grueso y guarrindongo. Los Farrelly son muchachotes con canas que nunca salieron del instituto, y siguen cultivando ese humor grasiento que hace furor en las aulas y en los recreos. Y uno, que con los años ha ido acumulando sólo eso, años, se sigue riendo como un adolescente de estas gracias tan simplonas y cerderiles. Es lamentable, sí, pero esto es lo que hay.




            Pero ojo, porque Algo pasa con Mary sólo es una comedia en apariencia. Aunque los pretendientes de Cameron Díaz se pasen toda la película haciendo el ganso, hay algo muy trágico, muy serio, en sus afanes reproductivos que nunca llegan a buen puerto (y el puerto no puede ser más bonito, ni más seductor). Más allá de la carcajada está el drama de unos machos excitados que no pueden reprimir sus biologías. Los hombres, ay, sabemos de lo que hablamos. Las payasadas que hacemos a este lado de la pantalla cuando nos cruzamos con una mujer bellísima no son muy distintas de las que perpetran estos chiquilicuatres. Y da lo mismo que seamos machos beta con escasas probabilidades de éxito: los engranajes del instinto se ponen en marcha de un modo automático, programados en el software insoslayable del ADN, y al paso de la señorita, casi sin darnos cuenta, ya estamos enredados en el pavoneo verbal, en la exageración de méritos, en la inflación del currículo escuchimizado. Quizá no fingimos ser paralíticos para dar pena, como en la película, o no nos inventamos un historial de acciones humanitarias en el África negra, pero a nuestro modo provinciano también nos volvemos gilipollas y mentirosos. Se habla mucho de la maldición del trabajo, en la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, pero muy poco del cortejo sexual y de sus fatigosas y denigrantes exigencias, que  son una maldición bíblica todavía mayor. 

            Como escribió una vez Manuel Vicent:
           "Creo que la amistad entre el hombre y la mujer funciona cuando no hay atracción física o ésta ya se ha gastado. Mientras haya atracción física cada gen es un pequeño guerrero que no te deja tranquilo. Todo lo enturbia. Ese gen no para de darte patadas en los huevos. Se convierte en una espuela".



            Mary, en la flor de sus dieciséis años, llega al instituto montada en su bicicleta. Por donde pasa, los corrillos masculinos se vuelven cuchicheos y rumores. El baile de fin de curso está muy cerca.
- Me pregunto con quién irá ella.
- ¡Qué buena está!
- Dicen que va a ir con un tal Buggy.
- ¿Quién?
- Una mole.
- Seguro que es un cutre...
- ¿Cutre? Buggy es todo un genio del fútbol, y del baloncesto, y un empollón de narices.
- Dicen que tiene una beca para Princeton, pero antes va ir a Europa, a hacer de modelo.



            En la nostalgia de Mary, a la que hace quince años que no ve, Ted (Ben Stiller) visita a su amigo Dom, casado, con varios hijos, en una casa de ensueño en los parajes de Nueva Inglaterra:
Ted: Es lo que yo quiero. Una familia... Alguien que... Debe de ser fabuloso tener todo esto, ¿eh?
Dom: Sí (resoplando). Cada día es mejor que el siguiente.




            En su primera cita con Mary, Dom aconseja a Ted que se masturbe antes de salir a cenar con ella. No podrá mantener una conversación elegante y caballerosa "con el arma cargada"...
Dom: Después de practicar el sexo con una chica, estando en la cama con ella, ¿estás nervioso?
Ted: No
Dom: No, no lo estás. ¿Por qué?
Ted: Porque estoy cansado y...
Dom: Anggg, ¡error! ¡Porque no tienes perspectiva de jodienda en el cerebro! Dios, eso es lo que no te deja pensar. El momento de más serenidad en la vida de un hombre son los minutos posteriores a una descarga, algo que hasta los médicos dicen. Y la razón de eso es que tú ya no estás intentando joder. En realidad, piensas como una chica, y a las chicas les encanta.



2 comentarios:

  1. Joooo te has olvidado del mejor personaje de la peli, la súper vecina de Mary y su perro, ya se que delante de una Venus rubia los microchips no te van a 1000 pero esa vecina con sus cosmopolitas es lo mas.

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