Crimen organizado (Layer cake)

Crimen organizado se titula en el inglés original Layer Cake, cuya traducción en crudo vendría a ser “pastel de capas”, hojaldrado quizá, o en sucesivas aportaciones de galleta y chocolate, no sé, porque ni el inglés ni la repostería son temas que uno domine con soltura, y porque además, los subtítulos, que escriben y sobreimpresionan los esforzados internautas de la bucanería, a veces se quedan cojos, o inconcretos, o dialécticamente paraguayos, y no se corresponden con el puto inglés masticado y velocísimo que llevo veinte años tratando de atrapar como un abuelete sordo, o como un gilipollas de remate. Luego, en la película, en uno de esos diálogos entre mafiosos que un día pusiera de moda Quentin Tarantino, y que hacen mucha menos gracia que entonces, a veces ni puta gracia, la verdad, un viejo traficante le explica al novato que la vida, básicamente, consiste en ir comiendo mierda, capa tras capa, desengaño tras desengaño, y que el dinero que ellos ganan a espuertas con la farlopa sólo sirve para tener que tragarse un poco menos.



Este diálogo tarantiniano se produce ya en la recta final de la película, y uno, la verdad, a esas alturas, ya camina bastante perdido por la trama. Estas moderneces vienen cortadas todas por el mismo patrón: ágiles, desenvueltas, con mucho taco y mucha muerte que busca la risa cómplice del espectador. Son plagios de Pulp Fiction más o menos afortunados. La muerte de aquel pobre chico que iba en el asiento trasero del coche le ha hecho mucho daño al cine de acción. Son muchos los que han querido provocar de nuevo aquella carcajada, aquel golpe de efecto inigualable, y han fracasado tontamente en el empeño. Los responsables de Layer Cake engrosan esta lista que ya debe de ser kilométrica, y muy cansina. Su Pulp Fiction a la británica es un pandemónium de personajes que vienen y van, que entran y salen, que matan y mueren, soltando tacos a todas horas y disparando pistolas como los niños se tragan gominolas, a diestro y siniestro, sin ton ni son. Me ha pillado con el paso cambiado, la aventura de la cocaína. Quizá me ha faltado cambiar el chip, resintonizar la antena, colocarme en otra postura más expectante en el sofá, porque vengo de unos dramones de mucho cuidado, con la maestra depresiva, la educadora esforzada, el niño que se volvía adolescente ante nuestros ojos, y el cuerpo se me ha quedado desmadejado como el de las marujas viendo culebrones a la hora de la siesta. Quizá haya sido eso, mi expresión corporal, y no la película, que en los foros, mis conocidos, que surfean en otra ola distinta, encuentran mother fucker divertida y amazing de bollocks que te cagas. Pues bueno.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com