All that jazz

Dicen que antes de morir la vida entera pasa ante tus ojos, resumida en sus momentos más especiales. Un tráiler tan espectacular como innecesario para una película que ya terminó de exhibirse, y que nunca más se volverá a estrenar. A cuento de qué, este resumen, si las enseñanzas ya no servirán para vivir mejor. Para qué este volver sobre lo que ya no tiene remedio, o sobre lo que ya nunca volverá a disfrutarse. Sucede, además, que ningún muerto ha regresado del otro lado para contarnos si esta experiencia es verídica. Y en caso de ser cierta, qué tipo de película es la que se vive. Porque en esto, como en las carteleras del fin de semana, tiene que haber de todo: comedias y tragedias, melodramas y belicismos. Hay personas que viven en un estado de estupidez permanente, y su final sólo puede ser una película de Azcona y Berlanga, con mucho enredo y mucha idiotez humana sin finalidad. Otros van por la vida de chulos, soltando hostias o amenazando con ellas, y postrados en la cama sólo pueden revivir un truño de Chuck Norris, con patadas voladoras y narices partidas. Lester Burnham, en American Beauty, se reconciliaba con su odiada esposa en el ensueño que precedía a la muerte, y revivía los momentos más felices de su relación: el noviazgo, el casamiento, el nacimiento de su hija. Una comedia romántica de galanteos y pétalos sobre la cama.



            A Joe Gideon, el alter ego de Bob Fosse en All that jazz, que es un coreógrafo de éxito y un follador empedernido, se le aparecen las mujeres de su vida al pie de la cama. Desde la madre que lo parió hasta la última de sus innumerables amantes. En lugar de soltarle un sermón, o de llorar desconsoladas sobre las sábanas, le dedican unos números musicales de mucho erotismo y mucho sombrero de copa, en los que van ajustándole cuentas o deseándole suerte para el más allá.  Él sonríe complacido, y agradece el esfuerzo sudoroso de tan bellas damiselas. Incluso su hija, que es todavía adolescente, se enfundará las medias y el sombrero para demostrarle su cariño bailando. Gideon sabe que va a morir, pero no le importa, porque la Muerte está sentada a su lado, esperando el final de las despedidas, y es una joven bellísima con un vestido blanco y una sonrisa de ángel. En los descansos de las actuaciones, la Muerte conversa con Gideon, o entrevista a las mujeres que desfilan por allí, como en un talk show nocturno del que ella fuera conductora, con sofá para la cháchara y escenario para los músicos. Hay risas y confesiones, bromas y cortejos. Reina la cuchipanda en el ensueño de Gideon, mientras su cuerpo sufre y agoniza sobre la cama. Pero hasta allí abajo no llegan los dolores ni los respingos. La Muerte le ha prometido un final con beso dulcísimo, tan dulce que será él mismo quien vaya a buscarla, satisfecho ya de sí mismo y de la vida. No será ella quien tenga que llevárselo a rastras, disfrazada de negro y empuñando la guadaña.


 Antes de morir, para corresponder a sus mujeres y a sus amigos, que ahora son el público que aplaude y jalea, Gideon tomará el micrófono para entonar su canción de despedida. Una canción que llevo canturreando el día entero, porque es pegadiza y melancólica, y tiene muchas palabras en inglés que insólitamente conozco. Me gustaría cantarla también cuando llegue mi final, allá en el hospital que acoja mis últimos resuellos, y dedicársela a un público que no estará compuesto, ay, de bellas mujeres, pues ellas pasaron siempre de largo en busca de otros hombres, ni de viejos amigos, ay, pues todos se fueron perdiendo en los meandros de la vida, ni de grandes logros vitales, ay, pues siempre viví con un traje gris y un espíritu pintado de negro. Cantaré delante de los grandes cineastas, de los actores brillantes, de las actrices más guapas que llegué a conocer. De mis ídolos del fútbol, del billar, de la literatura. De todos esos desconocidos en lo personal que me han hecho realmente feliz. 

Bye bye life
Bye bye happiness
Hello loneliness
I think I'm gonna die
I think I'm gonna die
Bye bye love
bye bye sweet caress
Hello emptiness
I feel like I could die.


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