The thick of it

Mucho antes de reírse de los políticos norteamericanos en Veep, Armando Ianucci ya se había reído de los políticos británicos en The thick of it. Si el pelele que se agita en Veep es la vicepresidenta de los Estados Unidos, en The thick of it es el ministro ficticio de los Asuntos Sociales, un estúpido integral rodeado de un personal incompetente en el ministerio más prescindible, más falto de fondos, más descuidado por las mentes directrices del Gobierno. El cajón desastre donde se dilucidan las políticas para los parados, para los pobres, para los tontos, para los minusválidos, para toda la chusma que el Gobierno desearía extinguida o exiliada. The thick of it, que yo desconocía hasta hace nada, es una serie que no ha sido estrenada en nuestro país, ni puede comprarse en DVDs. Sólo en los comercios on-line de países extranjeros, subtitulada en inglés para los sordos que también tienen derecho a reírse. Ni siquiera en los manantiales ilegales puede encontrarse The thick of it con subtítulos en castellano. Un alma generosa que además sabía mucho inglés tradujo, hace años, los primeros seis episodios, que son los que yo tengo, pero se quedó sin tiempo, o sin ganas, o sin vida, para traducir los otros muchos que vinieron después. Loado –o loada- sea en cualquier caso.




Ministro: A veces, ¿no te pasa?… cuando te encuentras con la gente de verdad, de la calle… ¿No te pasa que miras a sus ojos vacíos y sus bocas llenas de vulgaridades…? Ya sé que la gente como ellos piensan que la gente como yo piensa así, y por eso odio pensarlo, pero es que, joder, parece que son de otra especie. Con sus camisetas, y pantalones, y viseras… ¿Por qué llevan camisetas con cosas escritas? ¿Y por qué están tan gordos, joder?
 Asesor: Ya te digo… Y tan imbéciles. 



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