American Gangster

Después de ver Blade Runner, emprendo la vieja senda de las películas de Ridley Scott y me encuentro, en el primer recodo de la estantería, con American Gangster, que tenía olvidada por completo despúes de seis años de apretada y alocada cinefilia. Cosa que no entiendo, porque es una película soberana, bien contada, con un par de actorazos (Washington y Crowe) que bordan sus papeles de perfiles grisáceos y éticas discutibles. American Gangster, tan oscura en el fondo, tan brillante en las formas, había dejado un agujero negro en mi memoria del tamaño de un desconsuelo, un socavón tan grande como la vergüenza (pre-senil, como de pañal gigantesco) que ahora siento al recordarla.
             Del mismo modo que el detective Roberts, en American Gangster, va clavando las fotografías de los traficantes en el panel de su oficina, así clava mi memoria las películas de mala pinta, de pasado criminal, de amistades sospechosas, en el organigrama criminal que compone mi cinefilia fracasada. Las buenas películas, en cambio, se van apilando en archivos, en cajas, en sótanos mal iluminados, donde se confunden unas con otras y es imposible aclararse. Es como una maldición, como una mala suerte, como una tara genética de mis neuronas que lo van guardando todo al revés, la monda al plato, el plátano a la basura.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com