Masters of sex. El hatewatcher

Leo en el blog Quinta Temporada que los anglosajones, siempre a la última en estos asuntos de la tele, y siempre tan precisos con su vocabulario, han acuñado el adjetivo exacto que define al espectador  que se traga una serie a pesar de no gustarle, sólo por el placer de criticarla después en los foros, o en las cafeterías. Tal personaje es un hatewatcher, un "espectador odiante", en la traducción imposible al castellano. Aunque parezca un término contradictorio, todos, alguna vez, hemos mantenido esa actitud disgustada y a la vez expectante ante el televisor. Ser un hatewatcher es aceptar la Teoría de la Fascinación por lo Cutre que propusiera Pepe Colubi, aunque no es exactamente lo mismo. Los hatewatchers valoran el mérito de la serie que luego critican. No les disgusta por mala, o por cutre. Sucede, simplemente, que la serie no les atrae, que no les atañe en lo personal, que la encuentran alejada de las expectativas que prometió al inicio. En cierto modo les gusta, pero no lo suficiente. Es entonces cuando deciden, en lugar de abandonarla, ponerla a parir. Y mientras se divierten escribiendo puyas, mantienen la esperanza de una mejoría en las tramas o en el dibujo de los personajes. Es lo mismo que me está pasando ahora con Masters of sex.  No es que la odie, pero ya no la amo. La sigo para luego poder  criticarla en este diario. Gracias a ella estoy rellenando muchas páginas. Es mi combustible literario de los últimos días. Soy un hatewatcher fetén. Un pecador de la pradera.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com