Boss. The end.

Termino de ver la primera temporada de Boss y la serie no termina de convencerme. Ni la belleza de Hannah Ware, tan deslumbrante, ni la turbiedad de los trapicheos municipales, tan apropiada en estos tiempos, son argumentos que me ayuden a mantener la atención sostenida. En Boss hay malos de relumbrón, arpías de campeonato, cabronazos trajeados que jamás elevan el tono de voz. Hay mangoneos electorales, latrocinios sibilinos, manipulaciones exquisitas de la democracia. Salen mujeres preciosas y actores carismáticos. Los niños pesadísimos e innecesarios de otras series brillan por su ausencia en acertada decisión de los guionistas. Boss tiene los ingredientes necesarios para convertirse en una serie de culto, pero alguien los está mezclando muy mal, o a mí me han pillado en una época inapetente y dispersa. No sé. Pienso en su segunda temporada, que ya están emitiendo en los canales de pago, y la pereza infinita me atenaza la voluntad de la grabación legítima, o de la descarga ilegal. Ni los desnudos frecuentes de Hannah Ware, con esos pechos ligeros del óvalo canónico, me animan a seguir. En el torbellino constante de las series, uno a veces se marea, y se desorienta, y pierde el buen juicio del espectador avezado y veterano. La saturación anula el buen juicio. Ya llevo entre pecho y espalda demasiadas corruptelas políticas, demasiado pesimismo ciudadano: The Wire, The Newsroom, Margin CallBoss. Todas vienen a contar lo mismo: la miseria del sistema, el fracaso los sueños, la impunidad secular de los poderosos. Sólo otros poderosos igualmente corruptos vendrán a bajarlos de sus pedestales. Demasiada consternación, demasiada desazón. Es el espectáculo asqueroso del alma humana puesta al descubierto: la primera vez que una ficción de calidad empuña el bisturí y te enseña las tripas, lo flipas; la segunda, sacas tus conclusiones; la tercera ya lo das por consabido, y te aburres.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com