Modern family. El buenismo americano

A medida que transcurren los episodios, Modern family se parece cada vez más a Community. Más allá de las pequeñas mezquindades, todos los personajes se muestran, en el desenlace dulzón de cada episodio, tras el escarmiento moral o la reprimenda familiar, esencialmente buenos. No existen las malas personas en Modern family, como tampoco existían en la Universidad Comunitaria de Greendale. La supuesta bondad que caracteriza a todo americano medio bendice por igual a niños y mayores, a salidos y asexuados, a heterosexuales y homosexuales. Modern family es otra ciencia-ficción del alma humana. Una ñoñería con chistes de doble sentido para disimular el buenismo pueril de la propuesta. La factura es, por supuesto, impecable. Uno ve los episodios con una sonrisa permanente en la boca. Nada que objetar a eso. Pero Modern family no deja poso. No enseña nada. No ilumina ningún recoveco. No enseña ni un gramo de basura. Delega esa asquerosa responsabilidad en Louie, o en Seinfeld, para que las buenas familias no se asusten, y vivan felices en sus nubes de algodón rosa. Modern family es, ciertamente, un mero entretenimiento.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com