Frasier. The Office

Después de un mes de duro trabajo, Frasier Crane y su familia van a tomarse un merecido descanso en mi estantería, un poco hartos ya de jalear mis pedaleos sobre la bicicleta estática. Asistir a sus vidas desde este lado del televisor provoca la risa y la felicidad. Gracias a sus ocurrencias te olvidas de que estás agitando las lorzas en ridículo espectáculo. Verme a mí, en esta tesitura, desde el otro lado de la pantalla, desde ese Seattle ficticio y siempre lluvioso, es un sufrimiento que muy pocos aguantarían tanto tiempo. Se nota que Frasier y su hermano Niles son psiquiatras, y que están acostumbrados a tratar con tipos como yo.



Ricky Gervais, desde la sucursal británica de The Office, ha tomado el relevo en esta ingrata labor de amenizarme los esfuerzos. Es pronto todavía, después del primer episodio, para comparar el original británico con la fotocopia norteamericana. Son los mismos personajes, en una oficina muy similar, repitiendo –inaugurando, realmente- los mismos chistes que hacen de Dunder Mifflin el templo catedralicio de la comedia. Es muy injusto, para el The Office británico, que muchos caigamos en él de rebote, simplemente por curiosidad, por conocer los orígenes inspiradores de nuestra serie favorita. Lo que Ricky Gervais y sus guionistas crearon de la nada por primera vez, ahora, a los tardones, a los despistados, a los que vivimos subyugados por las series americanas, nos suena a refrito, a ya visto, aunque sepamos que fueron ellos los genios creadores, los pioneros inteligentísimos del invento.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com