Le quattro volte

Uno, en la literatura, identifica la poesía con el perifollo, con el lenguaje florido, con el exceso verbal. En cambio, en el cine, uno siempre ha pensado que la poesía está en el minimalismo, en la quietud del paisaje, en el rostro sostenido de un personaje que no habla. Es por eso que Le quattro volte, película italiana que acaban de pasar por los canales de pago, y que firma un primo de José Luis Guerín perdido en la Calabria, puede catalogarse de poesía pura. Pues no hay en ella diálogo alguno, ni armazón dramático de homínidos que se amen o se odien. Sólo paisajes rurales, postales de la naturaleza, metáforas de los ciclos vitales.


       Los personajes de Le quattro volte son un pastor, una cabra, un árbol y un trozo de carbón que se suceden en protagonismo a medida que el alma que los abandona se reencarna en el ser inferior. Es una cosa extraña a medio camino entre el documental y la reflexión mística. No creo que este primo italiano de Guerín, el tal Michelangelo Frammartino, se haya hecho muy rico con el proyecto. A los espectadores que presumimos ante las mujeres de ser distintos y profundos, Le quattro volte nos ha dejado pensativos, sumidos en honduras existenciales. A los incautos que desconocían el asunto y han caído aquí por pura casualidad, les habrá irritado la lentitud, la inconcreción, la ortodoxia nula del invento. Le quattro volte es cine marginal, arriesgado, muy recomendable para quienes quieran poner a prueba la pureza de su cinefilia. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

copyright © . all rights reserved. designed by Color and Code

grid layout coding by helpblogger.com